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24 de Agosto, 2014

La compleja convivencia de dos formas de tributación

Cinco meses en el Congreso y varios heridos, en especial en la interna de la Nueva Mayoría, es el balance político que hasta ahora está dejando la reforma tributaria. Pero si de números se trata, tras los cambios pactados entre oficialismo y oposición para darle viabilidad en el Senado, la iniciativa recaudará en régimen US$ 8.300 millones o 3,14% del PIB, unos US$ 100 millones más que la versión original.

Pero, ¿qué significa la reforma tributaria que el bacheletismo no ha cesado de calificar como emblemática y estructural? Para las empresas y en especial para sus dueños, socios y accionistas, la creación de cuatro sistemas de tributación: dos orientados a compañías grandes y dos a firmas de menor tamaño y emprendedores. Pero también significará terminar con el cuestionado Fondo de Utilidades Tributables (FUT) después de 30 años, reemplazándolo por una serie de registros contables que, a la larga, cumplirán casi el mismo rol.

Doce artículos permanentes y 17 transitorios tenía el proyecto original de reforma y tras las 200 indicaciones que Hacienda introdujo, la ley que el martes fue aprobada por el Senado dio curso a dos grandes regímenes de tributación para sociedades y empresas de mayor tamaño, con un solo dueño o muy atomizadas. Uno es nuevo y se define como sistema integrado con atribución de renta; el otro, como semi integrado.

Ambos regímenes serán optativos, pero hay requisitos para tomarlos: las sociedades de personas tendrán que tener acuerdo unánime de sus socios y las sociedades anónimas dos tercios de las acciones con derecho a voto. La permanencia mínima en cada sistema será de cinco años y al pasar de uno a otro, el contribuyente deberá pagar por todo impuesto que no haya cancelado al estar en uno u otro.

Sin embargo, en caso que el contribuyente no informe al SII su decisión sobre qué régimen va a tomar, la reforma establece que las empresas individuales, comunidades y sociedades de personas (residentes en Chile) irán al sistema integrado con atribución de rentas, mientras que las sociedades anónimas abiertas y filiales de empresas extranjeras que no elijan, deberán tributar en el modelo semi integrado.

Los últimos cambios a la reforma también ratificaron la idea del gobierno de bajar la tasa máxima de impuestos a las rentas personales, desde el actual 40% a un 35%. También se mantuvo el que autoridades de gobierno y parlamentarios no experimentarán esa baja.

1. Con la renta atribuida

Considerado por los tributaristas como una suerte de gesto hacia los sectores más progresistas de la Nueva Mayoría, el régimen integrado con atribución de renta es el modelo que originalmente proponía la reforma: terminar con el pago de impuestos sobre base percibida por parte de dueños, socios y accionistas de una empresa y dar origen a uno sobre base devengada con renta atribuida (dividendos o utilidades sobre los que se tiene título de derecho, aunque el pago no se haya hecho materialmente).

Así, socios o accionistas deberán tributar por la totalidad de las utilidades de la empresa y no sólo por los dividendos o rentas que retiran. Este cambio, de hecho, es lo que finalmente termina con el FUT y deriva en una serie de nuevos registros en su reemplazo. Con ese modelo, las empresas pagarán un impuesto de primera categoría (a las utilidades) que sube de 20% a 25% en cuatro años (21% en 2014; 22,5% en 2015; 24% en 2016 y 25% en 2017). Este pago, a su vez, se seguirá usando como 100% de crédito para cuando los socios y accionistas paguen sus impuestos global complementario (que grava las rentas personales, con tasas de 0% a 35%) o el adicional (para no residentes en Chile, con tasa de 35%).

2. Semi integrado

El segundo régimen es definido como semi integrado, sin atribución de renta y con la lógica de mantener la tributación sobre renta percibida para los dueños, socios y accionistas de la empresa. En este caso, el sistema tiene dos diferencias con el integrado. Una es que la tasa de primera categoría subirá a 27% en régimen a partir del año comercial 2017 (se eleva a 25,5% en el primer año de vigencia de la reforma) y, además, los dueños o socios podrán descontar o deducir del pago de sus impuestos global complementario o adicional sólo un 65% de lo que antes su empresa pagó por primera categoría, según la tasa vigente a la fecha del retiro o distribución del dividendo. Esto permite que dos tercios de las utilidades reinvertidas en la empresa se usen como crédito de las rentas personales.

Lo anterior quiere decir que si la tasa de primera categoría es 27%, al usar ese pago contra el global complementario, el socio o accionista sólo podrá descontar un 17,55% por impuesto de primera categoría. Así, mientras en el sistema integrado la tasa máxima se mantendría en 35%, en el parcialmente integrado la tasa efectiva máxima de impuestos finales puede llegar a un 44,45% cuando se trate de socios o accionistas que deben pagar global complementario por rentas que se gravan con la tasa máxima de 35% que rige los impuestos personales.

3. Nuevos registros

Aunque el FUT desaparecerá, los dos regímenes tributarios generarán varios registros nuevos.

La socia de Consultoría Tributaria de EY, Soledad Recabarren, dice que el sistema atribuido dará curso a seis registros: (1) Renta líquida imponible que se atribuye; (2) Rentas atribuidas de terceros que se atribuyen de inmediato con el crédito correspondiente; (3) Rentas exentas e ingresos no renta (no afectos a otro impuesto); (4) Rentas afectas a global o adicional al momento de ser retiradas (utilidades financieras en exceso de las tributarias); (5) Control de retiros; y (6) Saldo de créditos acumulados.

“Cada uno de estos registros puede ser una columna de control, con lo cual no se requiere tener varios FUT, pero sí un control detallado de estas partidas”, explica.

En el caso del sistema semi integrado, plantea que habrá tres registros: (1) Rentas exentas e ingresos no renta (no afectos a otro impuesto); (2) Control de créditos acumulados, con y sin restitución; y (3) Control de retiros.

Y en materia de renta presunta (ver páginas 10-11), Recabarren define dos registros: Libro de ingreso y de egresos. En el caso de los fondos de inversión y fondos mutuos (ver página 16), estima que habrá seis registros : (1) De rentas atribuidas de terceros (las cantidades deberán ser atribuidas de inmediato a sus aportantes y la atribución se realiza en la proporción de participación); (2) De rentas percibidas provenientes de sociedades con régimen atribuido (sólo las propias de estas sociedades, del registro 1) (3) De ingresos no renta y rentas exentas; (4) Del saldo acumulado de créditos (debe llevar control de créditos sujetos a restitución; en caso de recibir créditos del extranjero deberá llevar un registro separado); (5) De distribuciones realizadas desde el fondo; y (6) De rentas de fuente extranjera.

Si bien la experta de EY precisa que al igual que en la actualidad todos esos registros podrían ser uno solo, pero con diferentes controles en su interior, dado que la ley es muy general sobre cómo debiera operar cada uno, lo más probable es que a futuro y al igual que como ocurrió con el actual FUT, dichos registros de control se regularán a través de circulares emitidas por el SII.

Reforma Tributaria

Fuente: La Tercera