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20 de Octubre, 2014

"La resurrección de los fondos de inversión privados", por Macarena Navarrete

Como el ave fénix, los Fondos de Inversión Privados (FIP) vuelven a la carga. No más impuesto único de 35% sobre las rentas propias. Tal y como ocurre hoy, luego de la Reforma Tributaria los FIP no serían contribuyentes del Impuesto de Primera Categoría por el conjunto de ingresos, rentas, beneficios y utilidades propios (es decir, aquellos que no provienen de sus inversiones).

Luego, toda la nueva normativa que regula la tributación de los FIP gira en torno a cómo estos atribuyen a sus partícipes las utilidades que, a su vez, le fueron atribuidas por sus inversiones u otros fondos (es decir, éstos se comportan como entidades transparentes para efectos tributarios) y cómo tributan las cantidades distribuidas por el FIP a sus partícipes o al FIP desde sus propias inversiones (y, por supuesto, las obligaciones para las sociedades administradoras).

Hasta ahí, pareciera que podemos sacar cuentas felices. Sin embargo, existen algunas medidas que podrían generar cierta incertidumbre. Por ejemplo, el impuesto sanción del artículo 21 de la Ley sobre Impuesto a la Renta (LIR) sería aplicable ya no únicamente a los fondos de inversión privados y públicos, sino que igualmente a los fondos mutuos (excluyendo el caso de los préstamos otorgados por el FFMM a sus partícipes).

Pensemos por un momento que un típico FFMM que debe captar inversionistas interesados en aportar recursos frescos que permitan aumentar la rentabilidad del fondo. Para esto contrata servicios de consultoría en marketing y firma un acuerdo de no competencia con un actor del mercado a cambio de una prima anual (digamos un Banco que ofrecerá dicho fondo a terceros y no otros fondos similares de propiedad del Banco). ¿Serán estos desembolsos necesarios para producir la renta, en el concepto del SII? De no serlo, los actuales aportantes del FFMM deberán sufrir un detrimento patrimonial (35% sobre estas cantidades) cuyo destino final podría no beneficiar a estos aportantes y, sin embargo, sí podría hacerlo respecto de futuros aportantes que no soportaron el impuesto, al aumentar la rentabilidad base del FFMM por el mayor flujo de caja disponible.

Otra medida que no parece clara es la siguiente: toda cantidad que el fondo reciba efectivamente a título de dividendo, retiro o le sea distribuida por sus inversiones y que no haya sido gravada en su origen con el Impuesto de Primera Categoría, deberá ser distribuida inmediatamente a sus aportantes. De no hacerlo, se gravará con el impuesto sanción del artículo 21 de la LIR (35%).

El texto señala que estas cantidades no deben incluirse ni siquiera en el cálculo del patrimonio neto financiero del fondo ¿Qué significa esto? ¿Dónde se controlan entonces estas cantidades recibidas? Si gravadas con el Impuesto de 35% son luego distribuidas, ¿constituyen un ingreso no renta o una renta exenta para los partícipes? En buen chileno, aunque “queda mucho paño por cortar”, tendremos FIP por un buen rato.

Reforma Tributaria

Fuente: La Tercera