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2 de Noviembre, 2015

Aseguradoras deberán adecuar su capital al nivel de riesgos que asuman

Los cambios regulatorios a nivel internacional no sólo afectarán directamente a los bancos con Basilea III, sino que los organismos reguladores de las compañías de seguros en varios países del mundo deberán adaptar su propia estructura a modelos estándar.

Es así que hace poco más de un año (10 de octubre de 2014) la Comisión Europea, emitió el documento final con las directrices de Solvencia II, o supervisión basada en riesgo, en la que se establece que su aplicación entrará en vigencia a contar del 1 de enero de 2016 para todos los países de la Unión Europea. Lo que se busca es, según la misma Comisión, establecer “un marco moderno y armonizado para el acceso a la actividad y la supervisión de las empresas de seguros y reaseguros”.

En ese sentido, varios países del viejo continente han adoptado ya esta norma que, al igual que su símil de Basilea, está estructurada en tres pilares que conforman un esquema de máxima armonización, y que son los requerimientos de capital de acuerdo a los riesgos que enfrente una compañía; una supervisión corriente de parte del regulador basada en un proceso de revisión y análisis de los riesgos que asume la entidad y la gestión que realiza de éstos; y que las compañías tengan una disciplina de mercado por medio información trasparente sobre métodos y modelos, junto con una comunicación constante con las autoridades.

Por ser miembro de la OCDE, Chile aceptó adaptar estándares internacionales en varios aspectos y esta norma es una de ellas. Por eso, ya se están tomando algunas acciones más puntales por parte de la Superintendencia de Valores y Seguros, a través de normas en consulta, para que las aseguradoras vayan adaptando sus funcionalidades. Hace algunas semanas el regulador publicó un documento que modifica los principios de gobierno corporativo, los sistemas de gestión de riesgo y el control interno de las compañías de seguros, y que además introduce el concepto de “Autoevaluación de Riesgo y Solvencia”.

Según la SVS, “las compañías deberán realizar una vez al año una autoevaluación de sus riesgos y solvencia, a objeto de evaluar su situación de solvencia actual y futura probable, de acuerdo a los riesgos a los cuales está expuesta y a la adecuación de su capital a estos riesgos”.

Estos son sólo ajustes específicos debido a que la implementación de Solvencia II se deberá hacer por medio de una ley. Así, desde 2011 se encuentra en trámite en el Parlamento un proyecto que establezca la supervisión basada en riesgo y que fue ingresado en septiembre. La iniciativa fija – entre otros aspectos – un requerimiento de capital a través de una formula estándar de capital basado en riesgo que permita requerir más recursos a las compañías que inviertan en instrumentos más riesgosos.

Para el gerente de Consultoría para la Industria Financiera de EY, José Ampuero, la norma es factible de implementar en Chile porque “es un proceso de extenso, donde ciertamente la industria de seguros ha aprovechado la experiencia de otros mercados en su camino de implementación. El establecimiento del pilar cualitativo y el desarrollo reciente de la aplicación del tercer ejercicio de impacto cuantitativo (QIS3) dan cuenta que el proceso es factible de implementar”.

Según el presidente de la Asociación de Aseguradores, José Manuel Camposano, el adoptar esta norma va a significar calcular más eficazmente el patrimonio mínimo con el que tiene que operar una aseguradora. Hoy hay un método tradicional que es un porcentaje de las reservas matemáticas y que no diferencia los riesgos que asume cada compañía de seguros.

“A futuro el capital basado en riesgo lo que va a decir es que cada compañía dependiendo de los riesgos que asume se va a determinar el capital que necesita, lo cual estamos totalmente de acuerdo”, indica Camposano, detallando que el cálculo será en base a inversiones, decisiones comerciales y modelos operativos, entre otros.

Sin embargo, la discusión del proyecto está detenida en pos de privilegiar la iniciativa que cambia la actual superintendencia por una Comisión de Valores y Seguros, y una vez que eso se concrete se retomará el debate por esta regulación.

NIVEL DE CAPITAL

Según lo establece la comisión Europea, el nivel de capital de solvencia mínimo necesario será calculado con una formula estándar, y que será revisada en diciembre de 2018 cuando ya la norma lleve dos años de implementada en los países del viejo continente. Además, Solvencia II “define el capital mínimo obligatorio como el segundo grado de intervención de las autoridades supervisoras (a un nivel de confianza del valor en riesgo del 85%) y exige que se calcule con arreglo a un planteamiento factorial”, dice el documento.

El líder del gremio en Chile, considera que no se hará necesario inyectar niveles de capital adicional a la industria, pese a la cantidad de catástrofes naturales que el país ha debido enfrentar y donde las aseguradoras han debido solventar los daños.

“La industria aseguradora ha demostrado que el capital que tiene a nivel de industria es suficiente. Estamos de acuerdo que hay que cambiar la forma individual por cada compañía dependiendo de sus riesgos, pero a nivel de industria pensamos que no es necesario aumentar el capital de la industria porque la experiencia ha demostrado que es suficiente para cumplir nuestros compromisos”.

Para Ampuero este será el efecto más grande que tendrá la implementación de Solvencia II en el mercado local. “La presión sobre su nivel patrimonial lo determinará su nivel de madurez en relación con la gestión de riesgos, y la atribución de capital para la gestión de negocios tendrá un alto impacto”, indica.

ADAPTACIÓN

Según el proyecto de Ley que está en el Congreso, una vez aprobada esta iniciativa, habrá un periodo de 3 a 5 años para su estudio y posterior implementación. Se espera que el proyecto pueda ser aprobado en el Congreso y promulgado posteriormente el primer o segundo trimestre del próximo año. Algunas compañías locales podrán tener una adaptación más rápida que otras, en especial las que son controladas por una matriz extranjera, de preferencia europea. Según el gerente general de HDI Magallanes, Patricio Aldunate, no hay mayor impacto porque el modelo de la firma está definido desde Alemania.

“Nosotros estamos viviendo directamente lo que es Solvencia II en Alemania, para efectos nuestros no nos afecta mayormente. Nosotros tenemos que adecuarnos directamente a la realidad alemana que a veces es más exigente que la realidad local, entonces no tiene impacto dentro de la realidad local”, indica.

Para Camposano, Chile va más avanzado en este tema que otros países de América Latina, lo cual reconoce el saliente presidente de la Federación Iberoamericana de Empresas de Seguros, Fides, Marco Antonio Rossi, quien indica que “en otros países estamos trabajando en la implementación de la norma, a distintos ritmos, unos más rápidos, otros más lentos pero todas las aseguradoras de América Latina y todos los reguladores buscamos tener un mercado asegurador con una estructura más adecuada al momento que estamos viviendo”.

En ese sentido agrega que las nuevas normas deben permitir la entrada de más actores como aseguradoras más pequeñas que puedan ser más competitivas.

Fuente: Estrategia