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9 de Noviembre, 2015

La hora de los "ex mineros"

El bajón minero está provocando un reordenamiento de la industria extractiva de una manera que no se había visto antes. Al menos desde hace dos años, con el comienzo del declive de los precios y su efecto en los valores bursátiles de las firmas más grandes del mundo, una decena de ejecutivos, con décadas de trayectoria en el cuerpo, dejaron sus puestos por diversos motivos. En los más extremos, los bajos retornos para los accionistas terminaron por sacarlos de carrera; en otros, fue un recambio natural.

Sin embargo, estos "ex" de la minería se han comenzado a rearmar dando forma a una oleada de fondos o empresas cuya gestión es más liviana que la de las grandes corporaciones, pero además con miles de millones de dólares a su disposición para adquirir activos, lo que está situándolos como nuevos actores de la industria, con el potencial de administrar una parte no despreciable de la producción mundial de minerales.

Tanto es así que este tipo de actores ya representa 20% de las transacciones del sector, contra 60% que mantienen las empresas mineras, explica María Javiera Contreras, líder de Industria Minera de EY (ex Ernst & Young). La compra-venta de faenas está especialmente activa y esto es liderado por nuevos fondos de inversión, explica Marco Zava la, senior counsel de Guerrero Olivos.

Alta deuda, bajo retorno

Para Erik Heimlich, consultor senior de CRU, este fenómeno refleja el hecho de que las compañías que cotizan en bolsa se han visto forzadas a reducir sus planes de desarrollo y expansiones debido a presiones de corto plazo, como reducir los costos de operación drásticamente, bajar la deuda y mantener los dividendos de los accionistas.

"Los fondos de inversión privados no están sujetos a esas presiones de corto plazo, por lo que tienen más facilidades para invertir aún en el clima actual. La actividad de estos fondos de inversión sugiere que existe una visión positiva sobre los precios de metales en el mediano o largo plazo, especialmente en el caso del cobre", recalca.

Juan Carlos Guajardo, director ejecutivo de Plusmining, cree que el cambio de foco de las grandes mineras, que deben centrarse en activos de alta rentabilidad y sostener una estructura organizativa eficiente, donde los yacimientos de menor tamaño no aportan demasiado, impulsó este florecimiento de nuevos participantes en la industria.

"Muchas grandes mineras tomaron decisiones de inversión durante el boom, lo que les significa hoy tener pesadas cargas y las obliga a desandar el camino, especialmente a través de la venta de algunos activos", dice. Además hay un reconocimiento a una nueva realidad de mercado: si antes se pensaba que había que apostar por el "gigantismo", con megaproyectos, ahora eso no es tan claro. Guajardo afirma que en muchos casos las faenas de tamaño medio pueden ser más manejables y, por lo tanto, mejores.

Estos espacios los están empezando a tomar estos nuevos actores. Miguel Ángel Durán, director de la Escuela de Minería y Recursos Naturales de la Universidad Central, comenta que la teoría indica que las compras deben hacerse en la parte baja del ciclo, como la que se está atravesando actualmente, pero el problema está en que esta vez se pilló a las grandes corporaciones con altos volúmenes de deuda.

"Larga vida, bajo costo y gran capacidad. Ese es el enfoque de los grandes. Es tiempo de ir a la estrategia base", explica Durán.

Capital fresco

Mick Davis, ex máximo ejecutivo de Xstrata, junto a una serie de ex integrantes de esa compañía, creó su propia empresa minera, con el objetivo de convertirse en un nuevo grupo minero, tal como ya lo hiciera con Xstrata. A su haber ya tiene recursos por US$ 5.600 millones, a través de una serie de aportantes, algunos de los cuales no habían estado antes en minería.

Los cálculos son simples: con esos recursos, en un plano hipotético, X2 podría comprar casi la mitad de las acciones de Anglo American, cuya valorización bursátil está en torno a los US$ 12.000 millones. O podría construir Chuquicamata Subterránea (que costaría cerca de US$ 3.300 millones) y algún otro proyecto que impulse Codelco. O en términos más cotidianos, le alcanzaría para construir cerca de 37 hospitales como el de La Florida.

A una escala más pequeña, pero no menos relevante, a fines del año pasado, John MacKenzie, ex máximo ejecutivo de cobre de Anglo American, se unió al fondo Audley Capital para apostar por minería. Por US$ 300 millones compró los activos de Anglo American en el norte. Y el plan es ambicioso: desarrollar esas medianas faenas, extenderles la vida útil y rentabilizarlas.

Para eso, el ejecutivo ha pasado semanas en la faena estudiando y potenciando el plan de desarrollo que había quedado de sus ex propietarios. MacKenzie comenta que el foco del fondo -que agrupa a una serie de inversionistas- es buscar activos con potencial. En ese sentido, él conoce de sobra lo que puede rendir este grupo de yacimientos, ya que estuvo cuatro años en Chile viéndolos de cerca en Anglo.

"Es interesantes que entren capitales frescos que provengan de inversionistas que históricamente no han tenido una gran participación en la industria, tales como fondos de inversión privada, fondos soberanos, así como empresas enfocadas en obtener streaming y royalties", dice Contreras de EY.

Entre los expertos concuerdan que este tipo de fondos buscan activos medianos, donde se les pueda dar más atención y maximizar el valor de los recursos mineros, principalmente de metales base como cobre y oro, y que, aunque puedan no estar siendo rentables actualmente, tengan perspectivas de mejorar hacia adelante, por ejemplo bajando los costos de operación o si el precio sube.

"Se está aprovechando la oportunidad de mercado de acceder a proyectos donde antes no había interés o necesidad del dueño de vender", agrega Pedro Lyon, socio de Guerrero Olivos.

Además de Davis y MacKenzie, hay otros ex ejecutivos de grandes mineras que se han mostrado activos, como Tye Burt, ex Kinross; Roger Agnelli, de Vale, y Aaron Regent, el ex jefe de Barrick Gold.

Pero también hay fondos más desconocidos desde acá, como Orion Mine Finance Group -que aportó en Audley- y también Royal Gold, Silver Wheaton y Franco-Nevada, que básicamente compran producciones futuras, y Lighthouse Minerals, que acaba de comprar una operación minera en Australia que estaba cerrada desde 2013.

Marco Zavala, de Guerrero y Olivos, explica que Londres es el centro de operaciones de este tipo de vehículos de inversión, pero que desde ahí se agrupan recursos que provienen de medio oriente, Malasia, Singapur aunque también hay actores ruso y norteamericanos buscando oportunidades.

Para Durán, no es descartable quo estos nuevos actores vengan con la estrategia de preparar un activo adecuarlo y, cuando se vuelva estar en la parte alta del ciclo, so pueda vender. "No están pensando en quedarse 20 años", dice.

Una de las ventajas que tienen pan afrontar este momento de precio bajos, sostiene el ex ejecutivo, e que tienen gastos de administración corporativa menores -o casi inexistentes- que las grandes corporaciones Además hay temas de operación que les permiten bajar costos. Por ejemplo, extender la vida útil de lo activos, como los camiones mineros

Lyon agrega que este modelo está permitiendo algo muy importante: equipos ejecutivos de primer nivel -que lideraron las principales compañías del mundo- enfocados en mejorar la producción y extender la vida útil de una faena en específico.

Atractivo local

En el contexto mundial hay oportunidades de inversión en varios países. Además de Chile, Perú ha estado activo, así como países de África. Para MacKenzie, "Chile es uno de los destinos más atractivos para la inversión en la minería del cobre, dada su dotación de recursos, entorno regulatorio estable y mano de obra calificada".

En el último año se han comercializado tres faenas de envergadura en el país: Candelaria de Freeport McMoRan, Mantoverde y Mantos Blancos de Anglo American y Zaldívar de Barrick Gold.

En proceso de enajenación aún está El Soldado y Chagres, de Anglo; Lomas Bayas de Glencore y, eventualmente, Michilla de Antofagasta Minerals. Esta última está llegando al fin de su vida productiva y existía la posibilidad de que un operador de escala más baja se hiciera de ella, aunque al parecer esto no estaba del todo claro. ¿Buena o mala señal? Hay versiones contrapuestas. Guajardo señala que "la pérdida (le competitividad minera del país está evidenciándose a través de esta mayor disponibilidad de activos mineros. Hasta hace cinco años, dudo que las compañías mineras se hubieran desprendido de activos en el país, aunque no fueran sus faenas principales, ya que tener posiciones acá era un activo muy diferenciaclor en términos positivos".

De todos modos, los fondos de inversión llegaron para quedarse e incluso podrían evolucionar. Zavala no descarta que más adelante pudiera darse una consolidación de estos fondos, que se junten varios de ellos que tienen activos medianos, para que puedan tener una organización más grande. "Es una dinámica interesante", dice.

Fuente: Diario Financiero