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24 de Diciembre, 2014

"Impactos Tributarios al Financiamiento de la Exploración", por Alicia Domínguez

Según concluye la última versión de uno de los estudios mineros de EY (“Riesgos para el Sector de la Minería y Metales 2014-2015”), el acceso al capital sigue siendo el gran desafío para las empresas juniors de exploración.
Situado en el segundo lugar, después del gran reto del nuevo ciclo que es mejorar la productividad (que esencialmente impacta a la gran minería), el financiamiento sigue siendo “esquivo” para la minería junior de exploración.
El acceso al capital es un tema crítico para estas empresas y poco les ha cambiado la situación durante los últimos 12 meses: sigue siendo igual o más difícil acceder al financiamiento. Este tipo de empresas está sujeto a la aversión general de riesgos por parte de los inversionistas. El citado estudio arroja, como primeras conclusiones, que la gestión de los costos y el capital es esencial y que M&A seguirá teniendo un rol importante en el financiamiento de estas empresas meno-res. Las ventas parciales o las fusiones para reunir los recursos podrían ser las únicas opciones de crecimiento realista o de salida exitosa de este ciclo para mu-chas.
A diferencia de la gran minería, que mayoritariamente financia su exploración al amparo de sus proyectos en operación, las compañías juniors deben recurrir a terceros durante esa fase inicial y, a las dificultades típicas de cualquier acuerdo de asociación con terceros, se suman -como si fuera poco lo anterior- las complejidades que aporta el mundo tributario.
Resulta difícil imaginar que a esas alturas del proyecto deban estas compañías ocuparse de los tributos, en momentos en que aún ni se visualizan ganancias. Sin embargo, lo aconsejable es ser cautos: los impuestos rondan a los negocios mineros desde muy temprano y pueden jugar un rol clave en el rendimiento que tengan los fondos para explorar.
Dicho entonces que los préstamos son escasos y que la bolsa para efectos de levantar capital no existe en Chile, para las empresas juniors de exploración, lo habitual será recurrir a un joint venture.
Veamos con un ejemplo simple cómo puede impactar la tributación a este tipo de financiamiento
Imaginemos un típico joint venture, que se origina en la clásica historia en que la minera junior tiene la concesión minera pero no los fondos para explorarla. Su-pongamos que el entendimiento de las partes es que la Gran Minera entrega 100 millones para financiar la campaña de exploración y que si todo resulta bien, la Gran Minera puede optar por el 55% del proyecto que se aportaría a una nueva sociedad, en que participarán ella y la Pequeña Minera. El acuerdo es simple, claro y justo aparentemente para ambas partes. Hasta ahí todo bien.
El problema surge con una posible erró-nea estructuración jurídica del acuerdo. Por ejemplo, si el acuerdo se implementa así: Gran Minera entrega los 100 millones
a Pequeña Minera para que ella eje-cute la campaña de exploración; si todo es exitoso y así lo opta la Gran Minera, la Pequeña Minera aportará a la nueva sociedad de ambos la concesión a cambio del 45% de participación social.
Veamos lo que pasa en términos tributarios: (a) Al inicio de la exploración, y por causa de la entrega de los fondos para explorar por parte de la Gran Minera, la Pequeña debe pagar 21% por impuesto a la renta aplicado sobre los 100 millones que le entregaron. O sea, la campaña de exploración ya se quedó corta en presupuesto, de los 100 que tenían proyectado gastar, sólo podrán usar 79! (b) El día en que todo resulte bien y la campaña sea exitosa, si así lo opta la Gran Minera, la Pequeña deberá aportar la propiedad del proyecto a la nueva sociedad conjunta. En ese momento, en que sólo se están organizando para iniciar el desarrollo del proyecto, la Pequeña Minera debe nuevamente tributar y esta vez con impuesto a la renta por la diferencia entre lo que le costó adquirir la concesión de exploración (que probablemente fue casi nada) y lo que ahora vale comercialmente esa propiedad, después que ha sido explora-da y los resultados han sido buenos. (c) Después de haber pagado tanto impuesto, se percatan que además han perdido en el camino los créditos fiscales IVA de la campaña de exploración, que se quedaron atrapados a nivel de la Pequeña Minera que no los podrá usar porque el proyecto lo desarrollará la nueva compañía conjunta, es decir un RUT distinto al que recibió las facturas; (d) Si siguen haciendo las cosas mal, lo probable es que pierdan también los gastos de la exploración y no los puedan rebajar en el futuro cuando sí comiencen a tener ganancias! Todo mal.
¿Y se pudo haber hecho mejor? Naturalmente que sí, el acuerdo bien implementado, puede tener un final feliz. Por ejemplo, se pudo haber estructurado como que desde un principio la Pequeña Minera aporta a la nueva sociedad la concesión y la Gran Minera los 100 millones a cambio de las correspondientes participaciones en el capital social. Nadie tributa en este momento, porque no se producen incrementos de patrimonio tributables y siguen intactos los 100 millones para explorar. Los créditos fiscales IVA de la exploración podrán ser recuperados y los gastos utilizados íntegramente contra las rentas tributables del proyecto minero que desarrollará la nueva sociedad. ¡A diferencia del caso anterior, acá todo bien!
Como se puede notar, la planificación tributaria de este tipo de acuerdo de financiamiento al que recurrió la minera exploradora ha servido simplemente para “mantener a raya” los impuestos, no causándolos innecesariamente en momentos en que no corresponde y evitan-do así estresar aún más la situación financiera de la compañía y su proyecto. Naturalmente que en el futuro se tribu-
tará, y probablemente mucho, pero cuando corresponda y sin perder en el camino importantes activos tributarios que pertenecen al proyecto como son los créditos fiscales IVA y los gastos de exploración.
Nuestro marco normativo tributario, entonces, bien entendido y aplicado, no debería impactar inoportunamente a los proyectos mineros.
Sin embargo, sí debe mencionarse que definitivamente está en deuda como herramienta de estímulo a la exploración. Chile está en deuda con la exploración. No hay cooperación pública, materializa-da por la vía de los incentivos tributarios, a los proyectos de exploración.
Con envidia vemos como otras jurisdicciones sí han entendido la importancia de estimular la exploración aliviando financieramente a las compañías que exploran. Otros países nos sacan ventaja. Canadá, que tiene una industria minera muy desarrollada, incentiva tributariamente en forma potente a la exploración, devolviendo dinero a los que invierten en ese tipo de actividades. En Perú, país que nos compite en la atracción de la inversión minera, el fisco devuelve a los exploradores el 50% del IVA gastado en explorar, sea o no finalmente exitoso el proyecto.
En Chile no existe ningún incentivo tributario durante la fase de exploración. Por ello, como decía anteriormente, si entendemos y aplicamos bien las normas tributarias, en términos generales los proyectos en su fase de exploración no deberían verse negativamente impactados con tributación. La deuda está por el lado de los incentivos, en que las herramientas tributarias pueden jugar un rol estimulador relevante.

Reforma Tributaria

Fuente: Chile Explore Report