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5 de Diciembre, 2013

"Huelgas y Paros", por Mauricio Peñaloza

Estamos próximos a la segunda vuelta de la elección presidencial y una de las materias principales del debate político es la necesidad de reformar la Constitución.

Una de las materias que regula la Constitución es el derecho a huelga de los trabajadores, estableciendo que los funcionarios del Estado o de las municipalidades o trabajadores de empresas de servicios de utilidad pública o cuya paralización cause grave daño a la salud, a la economía, al abastecimiento o a la seguridad nacional no pueden declararse en huelga.

Al respecto, se ha confundido generalmente la huelga con el paro. La huelga es el derecho de los trabajadores que con ocasión de un proceso reglado de negociación colectiva pueden abstenerse legítimamente de prestar servicios si no llegan a acuerdo con el empleador transcurridos ciertos plazos y cumplidas ciertas formalidades, durante cuyo ejercicio todos los trabajadores involucrados gozan de fuero laboral, por lo cual no pueden ser despedidos.

El paro es la abstención de la prestación de servicios sin sujeción a la legalidad de un proceso reglado de negociación colectiva y sin contar con la protección del fuero laboral.

La confusión entre huelga y paro ha llevado a que se hable indistintamente de uno y otro, en circunstancias que uno tiene la protección legal plena y el otro se trata de una medida de fuerza prohibida por la ley.

En los últimos días hemos vivido una paralización de los funcionarios públicos con ocasión de la fijación del reajuste legal de sus remuneraciones y durante el mes de septiembre vivimos la paralización de los funcionarios del Registro Civil, la que trajo graves perjuicios a los usuarios.

Ambas han sido paralizaciones, no huelgas, por lo tanto acciones no protegidas por la Constitución ni las leyes.

Fuente: Estrategia