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18 de Febrero, 2015

Rodolfo Esquivel sobre las repercusiones de la inversión extranjera en el empleo: "El efecto debería tender a neutro"

Los más de US$ 23.300 millones de inversión extranjera directa (IED) que ingresaron el año pasado al país son una muy buena noticia para la economía chilena.

Sin embargo, pese a que los flujos de capitales foráneos se mantuvieron sobre los US$ 20 mil millones por cuarto año consecutivo, diversos expertos destacan algunos matices negativos en las cifras. Ello, principalmente, porque casi la mitad de los montos de IED del ejercicio corresponden a fusiones y adquisiciones de firmas locales que pasaron a manos de multinacionales extranjeras.

Este tipo de operaciones no genera el mismo impacto positivo en nuestra economía que los volúmenes de capital provenientes del exterior que ingresan a través del mecanismo DL 600, pues no son proyectos nuevos o de desarrollo, explica el ex vicepresidente ejecutivo del Comité de Inversiones Extranjeras, Matías Mori.

Por ejemplo -agrega-, si una empresa aterriza en Chile y propone una inversión "desde cero", requerirá mano de obra. Por el contrario, si una firma extranjera se fusiona con otra, hay mayores probabilidades de ver despidos.

El profesor de economía de la Universidad Católica e investigador de Clapes-UC, Salvador Valdés, destaca este efecto y analiza la situación que se origina tras la compra de la farmacéutica nacional CFR a manos de la estadounidense Abbott Laboratories, que implicó un desembolso de US$ 3.346 millones.

"CFR es un holding de empresas farmacéuticas ubicadas en decenas de países. Su venta a Abbott traslada el holding fuera de Chile, lo cual destruye empleos aquí. Y esta venta explicó por sí sola el 14% de toda la inversión extranjera directa que registró el Comité de Inversiones Extranjeras para 2014", afirma el académico.

Valdés añade que es incorrecto atribuir a la IED la connotación de inversión creadora de empleos locales. "Aquí hay una tarea para el Comité de Inversión Extranjera: debería obtener datos sobre los efectos en el empleo, compra de insumos nacionales y pago de impuestos a la renta en Chile, de cada operación", dice.

Sin embargo, Rodolfo Esquivel, socio de consultoría en transacciones de EY (ex Ernst & Young), dice que el efecto en el empleo de las fusiones y adquisiciones depende de la industria en la cual se está invirtiendo. "El efecto debería tender a neutro, dado que, al inicio, el inversionista busca eficientar las operaciones vía introducción de nuevas tecnologías que, de cierta manera, tiene un efecto directo en la fuerza laboral", apunta.

Tendencia continuará

El fenómeno de la ola de compras realizadas por multinacionales extranjeras no es solo una cuestión local, sino que se aprecia en casi todo el bloque emergente, explican los expertos. La recuperación de las economías avanzadas, las favorables condiciones de financiamiento y las mayores oportunidades de precio han motivado la expansión de las empresas de países desarrollados.

Para Francisco Garcés, director del Centro de Economía Internacional de Libertad y Desarrollo, entre los inversionistas extranjeros hay una tendencia fuerte y creciente a invertir en Chile mediante la adquisición de empresas locales, ya que son operaciones menos costosas, menos riesgosas, y permiten contar con una porción del mercado ya asegurada.

"Tengo la impresión de que van a continuar las compras, porque hay una ventaja de carácter cambiario -por la depreciación del peso- y porque algunos inversionistas chilenos quieren vender", sostiene el economista.

Agrega que los inversores extranjeros -especialmente multinacionales- quieren comprar en Chile, porque tienen una visión de mediano y largo plazo que es un poco más amplia que la mirada de los locales, y ven que el riesgo a futuro no es muy significativo, porque la institucionalidad chilena se mantiene.

Fuente: El Mercurio