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24 de Febrero, 2015

Mauricio Peñaloza respecto a la subcontratación y su comportamiento tras la Reforma Laboral: “En general las decisiones de ese tipo son más de negocios que netamente laborales”

Según la séptima Encuesta Laboral de 2011 (la más reciente), la subcontratación en Chile se ha visto incrementada a lo largo de los años. En 2008 un 30% de las compañías externalizaban distintos servicios para su empresa desde el transporte, seguridad hasta la alimentación, cifra que aumentó casi 8 puntos ya que en 2011 el total llegó a 37,8%.

Al desagregar esta información, las empresas que más utilizan la subcontratación son las grandes en un 53,2% y las medianas con un 48%. Son precisamente estos dos grupos en los que se ha enfocado la discusión sobre la reforma laboral que se tramita en el congreso, pues los reparos a la iniciativa del Ejecutivo son diversos y van desde la constitucionalidad de algunas normas hasta el impacto en el mercado del trabajo.

Pero algunos expertos han planteado una nueva duda por la eliminación del reemplazo en huelga: ¿qué pasará con la subcontratación? ¿las grandes seguirán externalizando servicios a riesgo de que se paralice la mandatada y no tener, por ejemplo, transporte para su personal? Sobre esta problemática existen dos posibilidades claras: internalizar más los servicios por parte de la empresa principal o, por el contrario, externalizar más.

Las opiniones están divididas ya que ambas se ven complejas con el nuevo escenario que propone la reforma. Mauricio Peñaloza, experto en servicios laborales de la consultora EY propone una visión neutra de la situación a la que se enfrentaran las empresas “en general las decisiones de ese tipo son más de negocios que netamente laborales, tiene que ver con tema de costos y ventajas competitivas frente a otros proveedores”. Sin embargo afirma “sí creo que con la reforma laboral aumenta el riesgo de que uno como empresa principal o usuaria que recibe servicios de una empresa contratista se puede dar el problema serio por una huelga de la empresa que presta los servicios por la prohibición de reemplazo externo como interno que existirá”.

La solución para Peñaloza es distinta: no tener todo concentrado en un solo proveedor, para que así la empresa usuaria pueda contratar los servicios de otra en caso de huelga. Fernando Villalobos, abogado laborista, ex asesor del ministerio de Trabajo tiene una postura más clara: la reforma laboral va a llevar a externalizar “el proyecto fortalece a los sindicatos y éstos se componen de trabajadores, en la medida en que yo puedo aligerar ese número de trabajadores, más atractivo va a ser para una empresa externalizar servicios”.

Misma opinión tiene Juan Francisco Galli, ex asesor de Gobierno y actualmente en la fundación Avanza Chile. Explica que el fin del reemplazo en huelga y el reintegro de los trabajadores “generaran que las empresas busquen mecanismos para minimizar el número de personas bajo su dependencia directa, así las empresas tendrán que externalizar todos aquellos servicios que consideren especialmente sensibles y probablemente lo hagan a empresas subcontratistas pequeñas que no tengan posibilidad de sindicalización o sean fácilmente reemplazables”.

Huberto Berg, abogado laboral y ex asesor de Sofofa, explica que para las firmas el principal motivo de externalizar sus servicios es la búsqueda de eficiencia, aunque por otra parte “es un hecho que en esta decisión de subcontratar algunas de sus actividades también está presente en el análisis de los mandantes la posibilidad de tener empresas que los puedan ayudar a mantener algunas de sus operaciones funcionando cuando sus propios trabajadores, por distintas razones, incluida la huelga, paralicen la empresa”.

Sin embargo señaló que con la prohibición al reemplazo que impone la reforma, una de las razones que consideran las empresas para subcontratar desaparecería. Nuevo escenario: sindicatos interempresas Dentro de los cambios que propone la reforma laboral hay uno que si bien no ha sido tan polémico como el fin a reemplazo a huelga o los servicios mínimos, podría traer sorpresas como es la posibilidad de conformar sindicatos interempresa.

Ahora la empresa principal, no sólo tendrá el riesgo de que sus trabajadores vayan a una huelga si no se llega a acuerdo en el proceso de negociación colectiva, sino que ahora aquellos trabajadores que son subcontratados por la firma principal, o sea pertenecen a otra compañía, también tendrán la posibilidad de unirse a sindicatos de la empresa principal para así poder negociar colectivamente como un gran sindicato interempresa.

Esto sin embargo tiene una condición: el quórum necesario para formar un sindicato de trabajadores subcontratados debe ser el mismo que tienen los trabajadores de la empresa. Este escenario asusta a los empresarios, pero también les presenta la disyuntiva de qué es mejor: internalizar los servicios para evitar la huelga de estos trabajadores o por el contrario, externalizar aún más las actividades para evitar el riesgo de huelgas de su propia empresa principal. Esto sumado a la prohibición de reemplazo en huelga, propone un escenario poco analizado pero peligroso para las empresas, indican los analistas.

Para Villalobos, esta reforma trae consigo “un caballo de Troya”, ya que el hecho de que las empresas subcontraten no significa que se eviten las huelgas “el proyecto le da mucha fuerza a los sindicatos interempresa, estos pueden reunir a trabajadores tanto de la empresa principal y de la empresa contratista, y ahora los empleadores estarán obligados a negociar colectivamente”.

Añadió que lo que presenta esta reforma es “un cambio de escenario súper fuerte” porque esta reforma ya no necesariamente diferencia entre los trabajadores de la empresa principal y los contratistas, sino que les da herramientas para unirse, por lo que para Villalobos el riesgo es mayor.

Juan Pablo Mesías de KPMG comparte la opinión: “al sindicato interempresa ahora con la reforma se le da un rol que antes no tenía y eso a muchos les asusta”, porque actualmente la negociación de este tipo tiene un efecto más bien nulo, pues el empleador tenía que preocuparse solo de sus trabajadores, ahora el permiso para participar en una negociación colectiva interempresa para Mesías “es obligatorio”.

Peñaloza en tanto indica que este punto de la reforma puede ser crucial para los subcontratos: “si se obliga a las empresas a negociar con sindicatos interempresas, ahí podría tener entonces una incidencia a tomar una decisión de externalizar más o mantener internamente ciertos servicios”. Sin duda, las implicancias de ambas normas serán temas que abordarán los parlamentarios cuando retomen en marzo la discusión legislativa.

Fuentes: Diario Pulso
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