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23 de Marzo, 2015

Diego Balestra y riesgo reputacional en compañías: "Fiscalizadores deben investigar el impacto concreto y evaluar si existen riesgos sobre la continuidad de la empresa”

Tras los últimos escándalos que han afectado a una serie de empresas nacionales, el concepto de riesgo reputacional está cobrando cada vez más, fuerza entre analistas, auditoras, clasificadoras de riesgo e inversionistas, a la hora de hacer sus análisis respecto de una determinada compañía. Típicamente los shocks reputacionales están asociados a temas de fallas a la ética, problemas en la seguridad de los productos y de los trabajadores; fallas de sustentabilidad (ambiental-comunidades), entre otros aspectos como los que se están conociendo con el bollado Caso Penta-SQM. El profesor Alfredo Enrione, del ESE Business School Universidad de los Andes, sostiene que el riesgo reputacional puede tener impacto en diferentes frentes. "Las empresas pueden ver disminuidos sus ingresos, y tener que luchar por recuperar la confianza de sus clientes. También pueden ver un aumento de los costos operacionales, por ejemplo para mitigar preocupaciones de una comunidad local. Además, pueden aumentar los costos financieros y de capital. Se percibe más riesgo y por ende se requiere de más retorno. Muchas veces el impacto es a través de un aumento de los costos regulatorios. Tras un escándalo aumenta la regulación y los costos de cumplirla. Evidentemente hay también una pérdida de valor para los accionistas, especialmente si se trata de una empresa que se transa en bolsa. También, en algunos casos pueden haber cargos penales y sus ejecutivos enfrentar potenciales penas aflictivas". Coincide con esta visión Axel Christensen. chief Investment Strategist Latin America & Iberia de BlackRock, argumentando que la reputación puede impactar severamente el valor de una empresa, tanto positivamente, pues compañías de buena reputación pueden atraer a empleados más talentosos o clientes que valoran ese prestigio, como negativamente. y quizás un ejemplo extremo sea el riesgo de corrida de depósitos en un banco con problemas reputacionales. En un modelo de supervisión basado en riesgo hace sentido que el riesgo reputacional, junto con otros riesgos, sean monitoreados. El principal daño asociado al riesgo reputacional es la pérdida de confianza de consumidores. Proveedores, reguladores, etc. Que puede redundar en un aumento de costos (por ejemplo, reducir líneas de crédito) o incluso el cese total de operaciones y la quiebra".

En esa línea, Enrione ejemplificó que los costos para I. empresas pueden ser enormes. "British Petroleum (BP) perdió más de la mitad de su valor después del derrame de su proyecto Deepwater Horizon. Se destruyeron más de US$100.000 millones. Arthur Andersen, una de las empresas consultoras más importantes del mundo llegó a la bancarrota tras el escándalo de Enron. En Chile La Polar no sólo perdió una enorme parte de su valor y ha tenido duras negociaciones con bancos y bonistas para continuar sus operaciones, también ha debido luchar para reparar su reputación ante sus clientes y recuperar ventas".

Por su parte, el ex superintendente de Valores y Seguros y actual presidente de la clasificadora de ICR, Alvaro Clarke, recuerda otros escándalos. "Un caso de alto perfil fue la campaña sostenida contra vanas tiendas de moda que fabricaban las prendas de vestir en Pakistán, en instalaciones muy precarias que se derrumbaron falleciendo muchas trabajadoras.

Apenas ocurridos los hechos varias ONG iniciaron la campaña "prendas hechas con sangre", cuestionando la manera poco ética o abiertamente ilegal de estas compañías para fabricar productos. Esta operación dañó fuertemente la reputación de esas empresas".

Pero Clarke también apunta a la actual coyuntura, y a las responsabilidades de los actores. "Es evidente que todas las compañías e instituciones involucradas en los últimos casos de alta connotación pública están sufriendo daños reputacionales relevantes. La caída de la acción de SQM guarda directa relación con las investigaciones que lleva a cabo la Fiscalía sobre temas tributarios y financiamiento de la política, y la negativa a colaborar por parte del directorio ha terminado acarreando serios costos a los accionistas. En definitiva, se trata de un tema material y estratégico, probablemente uno de los más importantes riesgos que debe gestionar el directorio".

En relación a la labor que le compete a las autoridades, Diego Balestra -socio líder de Consultoría en Gestión y Tecnología de EY- sostiene que las empresas con problemas reputacionales van estar en el foco de las autoridades. "Los fiscalizadores deben investigar el impacto concreto y evaluar si existen riesgos sobre la continuidad de la empresa o de incumplimientos normativos/legales dependiendo de la industria" y agrega que "los reguladores deben poner atención en la efectividad del diseño y de la operación del modelo de gestión de riesgos implementado por la compañía. De la misma forma se debe revisar el gobierno corporativo de la misma, a efectos de verificar su correcto funcionamiento".

Pero el analista va más allá y alerta sobre el impacto que están teniendo los últimos casos sobre el país en su conjunto, afirmando que "el riesgo reputacional puede afectar a empresas, gobiemos, políticos. países, personas y cualquier tipo de entidad. Las noticias en Chile nos están dando ejemplos cotidianos no solo en el ámbito empresarial, sino también en el ámbito político. Hoy, en Chile. el riesgo reputacional se incrementó para todos". Y en este actual ambiente, en que las personas están más empoderadas de sus derechos —y utilizan las redes sociales para hacer patente su descontento- existe coincidencia en que las empresas deben tener un rol más activo. "No podemos olvidar que el daño reputacional puede ser muy significativo, incluso si la empresa afectada resulta ser inocente. No siempre es un tema de justicia y las percepciones y generalizaciones de la opinión pública pueden generar enormes daños. Es por eso que las empresas deben tomar un rol menos reactivo, defensivo y trabajar activamente en la construcción de una reputación sólida basada en conductas consistentes en el tiempo, transparencia y lazos de confianza con los actores clave de la sociedad", sostiene Enrione

Medidores objetivos

Sin embargo, el director ejecutivo del Centro de Gobierno Corporativo y Mercado de Capitales de la Universidad de Chile, Dieter Linneberg, advierte sobre la falta de instrumentos objetivos para medir los impactos de los shock reputacionales. "La evidencia internacional sugiere que la valoración de una compañía puede variar a partir de nuevas percepciones relacionadas con el riesgo reputacional. La dificultad en términos de una valoración que capture adecuadamente este nuevo riesgo se relaciona con la definición del concepto reputación. En Chile, a diferencia del riesgo de liquidez o de crédito, el riesgo reputacional carece en las superintendencias (SVS o SBIF) de indicadores formales que permitan observar aumentos o disminuciones de éste". Y en ese aspecto, comenta que
Internacionalmente el estándar aceptado se puede estudiar a partír del análisis de las normas ISO 31000 de Gestión de riesgos la ISO 22301 de Certificación y

Gestión de la continuidad del negocio y la ISO 10668 sobre Valoración de Marcas "Determinar la cuantía del cambio esperado en la valoración depende de varios factores que impiden estimar rápidamente el nuevo valor de la compañía. Frente a lo planteado, lo que uno observa en nuestro mercado de capitales es la sobrerreacción de parte de los inversionistas. La explicación a esto podría encontrarse en la falta de métricas formales que gatillan una valoración que asume escenarios catastróficos" concluye.

Los impactos

En todo caso, los escándalos que han afectado a empresas locales sí han tenido su correlato en el mercado financiero y en el de valores. Prueba de ello fue el reciente desplome que sufrieron las acciones de SQM, que tras conocerse la renuncia de los directores de la canadiense PCS —entre miércoles y jueves- retrocedieron cerca de 20%, perdiendo más de US$500 millones en capitalización bursátil, ubicando el precio de la acción en niveles de 2008, pese al rebote de 4,7% que experimentaron en la última sesión. Además, los inversionistas están muy preocupados por las implicancias legales del derrumbe accionario, pues en Estados Unidos ya se anuncian demandas colectivas de los tenedores de ADR, junto con la investigación paralela que lleva adelante la SEC norteamericana.
A su vez, estos serios problemas de gobierno corporativo se tradujeron en que el viernes la clasificadora Feller Rate bajó la clasificación de las acciones series A y 13 de la minera desde Primera Clase Nivel 2 a Primera Clase Nivel 4. Paralelamente, ratificó en AA- la clasificación de su solvencia y de las líneas de bonos, las que se mantienen en Creditwatch Negativo.

En el caso del Grupo Penta, también se han visto impactos en el sistema financiero. Es así como a fines del año pasado, cuando el caso recrudeció con fuerza, las AFP liquidaron papeles del Banco Penta por unos US$30 millones, afectando en forma relevante su valor, con lo cual la entidad debió elevar la tasa de sus depósitos y. a la vez, incrementó su costo de fondeo. Esto encendió las alarmas de SBIF, quien comenzó a monitorear de cerca a la entidad financiera de Déla-no y [avía. En todo caso, la situación comenzó a normalizarse y en su último reporte -tras decretarse la prisión preventiva de los controladores- la Superintendencia explicó que el Banco Penta mantiene una sana posición financiera, caracterizada por adecuados niveles de capitalización y liquidez, aunque reconoció que "el proceso judicial que enfrentan sus dueños expone a la entidad a un riesgo reputacional que será mortitoreado".

Incluso esta crisis de las belgas ideológicamente fallas llevó al Grupo Penta a poner en venta parte de sus activos, entre los que figuran el banco y aseguradoras. En ese tema, ha trascendido que si bien existirían interesados en quedarse con las compañías, habrían distancias respecto de los precios, considerando el daño que ha sufrido la marca Penta. Los coletazos también se han sentido en Empresas Banmédica -que agrupa a las isapres Vida Tres y Banmédica, a las clínicas Santa María y Dávila, entre otras compañías de salud-, pues este mes las acciones de la sociedad presentan una caída superior al 9%.
Otro grupo que ha estado en el "ojo del huracán" es el liderado por Alvaro Saieh. En esa dirección, el último gran "bombazo" que salió a la luz pública fue la investigación que está realizando el Servicio de Impuestos Internos (SII) por una supuesta emisión de boletas ideológicamente falsas por parte de Corpbanca con el fin de rebajar la base imponible, es decir se analiza una figura similar a lo ocurrido con Penta. Conocida esta información, el viernes las acciones del banco registraron una caída de 2.7%, aunque el mercado ya "olfateaba" que algo podría venir, considerando que entre el 9 y 13 de marzo dichos títulos habían experimentado una fuerte baja de 10%. Asimismo, resalta que a pesar de la anunciada fusión con el hall -en enero del año pasado- las AFP efectuaron ventas netas en acciones de Corpbanca por sobre los US$37 millones en 2014. Pero este no es el único entredicho en que se ha visto envuelto el Grupo Saieh, pues en julio de 2013 SMU informó a la SVS que había detectado errores de contabilización en el 39% de los contratos de arrendamiento por montos cercanos a $39.000 millones. Esto provocó una caída de los ratios financieros de la empresa, y al informarlo reconoció por primera vez que no cumplía con las exigencias de los contratos con inversionistas que habían comprado sus bonos años atrás. Esta situación fue tan controvertida, que incluso provocó la renuncia al directorio de la cadena del abogado Fernando Barros.

Entre otros puntos, en su carta de renuncia Barros afirmó que "creo que los actuales desafíos de la compañía exigen una completa revisión de las operaciones que esta ha venido realizando con partes relacionadas. Y ello, no sólo en los aspectos formales de obtener siempre la aprobación previa del directorio, sino también en sus términos sustantivos" y agregó que "estimo que no se dan las condiciones para que el directorio apruebe o ratifique las operaciones relacionadas presentadas al Comité de Gobierno Corporativo en sus sesiones de 27 de mayo y de 1 agosto de 2013, las que en mi opinión no se ajustan a condiciones de mercado y deben ser objeto de un profundo análisis de sus términos y de la verdadera utilidad de los servicios contratados en algunos casos".

Y la reacción del mercado no se hizo esperar, pues el bono de SMU a 2020 se deterioró sustantivamente, ubicándose el 22 de agosto de 2013 en 72%, es decir con una baja de 36,72 puntos respecto de su mayor precio registrado el 15 de abril de ese año. A su vez, en las mismas fechas el bono a 2023 de Corpgroup se transó en 88,53%, presentando una disminución de 19,16 puntos en relación a su peak alcanzado e] 13 de mayo de 2013. Otro caso emblemático que acaparó las miradas de los chilenos fue el escándalo de La Polar, pues lo que partió como una denuncia de repactaciones unilaterales hacía los clientes de la tarjeta, terminó como uno de los mayores fraudes financieros de la historia de Chile. Actualmente, el Ministerio Público prepara las acusaciones penales en contra de tres de los principales involucrados -Pablo Alcalde, Julián Moreno y María Isabel Farah- para intentar llevarlos a un juicio oral y así conseguir una pena de prisión efectiva, considerando que ya estuvieron privados de libertad.

Este escándalo también tuvo serias consecuencias a nivel del mercado bursátil, considerando que las acciones a fines de 2007 llegaron a cotizarse en $3.950, frente a los actuales $16,5. Así, la polémica cadena de retail llegó a tener un valor de US$1.665 millones, mientras que ahora apenas se transa en US$26 millones.

Colusiones

Agrosuper fue otra de las empresas que sufrió un importante daño en su reputación a raíz del fuerte conflicto que tuvo con la comunidad de Freirina a raíz de los malos olores que expelía su planta de cerdos. De hecho, la crisis llegó a tal nivel que la empresa de Gonzalo Vial finalmente tuvo que cerrar la planta asumiendo un importante daño económico. Es así como recibió un impacto en su balance de 2012 de US$429 millones. Y como si eso no bastara, la compañía se vio envuelta -junto a Ariztía, Don Pollo y la APA- en el llamado caso colusión de los Pollos, por el cual la FNE solicitó una multa total de US$61 millones, de los cuales US$25 millones corresponden a Agrosuper. Actualmente, el caso se está revisando en la Corte Suprema.
Y si de colusiones se trata, las farmacias también protagonizaron un escándalo de proporciones, considerando que a través de un mecanismo concertado lograron subir artificialmente el precio de 222 medicamentos altamente utilizados por la población. Este hecho fue de tal gravedad que en estos días 10 ejecutivos involucrados se encuentran enfrentando un juicio oral. Además, desde que estalló el caso, Fasa ya ha cambiado dos veces de propiedad, mientras Salcobrand y Cruz Verde -según trascendió-podrían correr la misma suerte.

Fuentes: Estrategia pág.1
Estrategia pág. 2