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14 de Julio, 2015

“Chile se ha posicionado como un país atractivo para desarrollar proyectos ERNC"

Y Chile está rozando el top ten, pero esta vez no se trata de alguna disciplina deportiva, sino que el país se acerca a la privilegiada posición de las diez naciones con mayor potencial de desarrollo de las Energías Renovables No Convencionales (ERNC). Esto según el Índice de Atracción por País para las Energías Renovables (Recai, por sus siglas en inglés), elaborado por la consultora y auditora EY, y que nos ubicó en el puesto 11 del listado encabezado por China.
La mayor radiación solar del mundo se encuentra en el desierto de Atacama y los volcanes que recorren Chile de punta a punta aseguran un alto potencial geotérmico, sin embargo, la disposición del recurso no es lo único en que ponen sus ojos los inversionistas al momento de apostar por un lugar para desarrollar ERNC. Así lo explica la gerente senior en Sostenibilidad de EY, Alejandra Medina, quien agrega que el informe considera, además de las condiciones naturales, factores como la estabilidad política, el acceso al crédito, las condiciones del mercado eléctrico o si existe la logística para el desarrollo de los proyectos.
“Chile se ha posicionado cada vez más como un país atractivo para desarrollar proyectos de energías renovables no convencionales. El 2012, por ejemplo, nuestro país ocupaba el lugar 35, pero ha escalado sostenidamente hasta posicionarse en el undécimo puesto”, sostiene la profesional. Claro que en algunos tipos de energía en particular el país aparece mucho más arriba, por ejemplo en la generación solar con tecnología de Concentrador Solar de Potencia (CSP), en la que se ubica en el número dos en el mundo, principalmente por los proyectos que lleva adelante la española Abengoa en el norte. A su vez, en la tecnología fotovoltaica ocupa el sexto puesto, mientras que en geotermia está décimo en el mundo, pese a que todavía no existen centrales en funcionamiento en el territorio nacional.
Parte de ese salto en el ranking general lo explica la consolidación mostrada por este tipo de energía en 2014, ejercicio en el que registraron un crecimiento de 90% en capacidad instalada -llegando a 2.052 MW de potencia en el país-, participaron con éxito en la última licitación de suministro para distribuidoras, y en el Sistema Interconectado Central (SIC) su aporte en la generación de electricidad ha superado por momentos el 10%, como en diciembre.
A la fecha, de acuerdo al Centro Nacional para la Innovación y Fomento de las Energías Sustentables (Cifes), Chile cuenta con 2.267 MW de capacidad instalada provenientes de fuentes ERNC en operación, lideradas por la energía eólica (894 MW), secundada por la solar fotovoltaica (537 MW). A lo que se suman 2.257 MW de centrales en construcción, y 16.073 MW en iniciativas con Resolución de Calificación Ambiental (RCA) aprobada. “Este pipeline es algo que destaca el informe, ya que si bien sostiene que en nuestro país el aporte de las energías renovables no convencionales es casi el 9%, la cantidad de proyectos en desarrollo quintuplicaría ese porcentaje”, destaca Medina.
En este último informe elaborado por EY a nivel mundial, destacan la decisión de Chile de interconectar los dos sistemas eléctricos más grandes (el SING y SIC), junto con el robustecimiento de las líneas de transmisión, permitiendo integrar iniciativas ERNC en construcción. “Conectar los dos sistemas eléctricos más importantes del país le entrega más capacidad de conexión y seguridad al sistema. Así, existen más posibilidades para la conexión de nuevos proyectos renovables no convencionales. También es importante para los inversionistas el robustecimiento del actual sistema de transmisión por las mismas razones: posibilita la inyección de electricidad de un mayor número de iniciativas de ERNC”, dice la ejecutiva.
Medina, además, vaticina que el elevado potencial minero del país hará todavía más atractiva la inversión en ERNC debido a que esta industria asegura contratos de largo plazo por consumos elevados, lo que se suma al desarrollo de nuevas tecnologías que permiten el almacenamiento o reducen la inestabilidad de la inyección de energía de este tipo de fuentes.
-¿Cuál ha sido la clave del alza de Chile en el ranking de atractivo para la inversión en ERNC?
-Son varios puntos. Primero hay temas normativos que han sido positivos para el desarrollo de proyectos de energía. Segundo, la voluntad política que ha declarado el país respecto a que quiere que su matriz energética esté compuesta en un 20% por tecnologías renovables al 2025, y el Estado está elaborando contratos de largo plazo con los desarrolladores de ERNC, lo que les entrega estabilidad y acceso al crédito. También, la demanda de energía ha ido aumentando sostenidamente en el tiempo y su precio es más caro que el de otros países, lo que las convierte en un mercado atractivo. En resumen, no es sólo un factor, sino que es la suma entre decisiones políticas, traducido en normas que favorecen a las ERNC, infraestructura y potencial energético. Además, la relevancia del consumo energético por parte de la minería es un atractivo adicional.
-¿Cuál es este atractivo?
-La minería representa hoy el 36% de la demanda energética de Chile y es importante para las empresas ERNC, en parte, por el emplazamiento de estas faenas, la mayoría de ellas ubicadas en zonas aisladas, siendo más atractivo para las mineras contar con generación eléctrica que se desarrolle más cerca de las minas. Esto, por ejemplo, disminuye los trazados de línea de transmisión, que cada vez son más caras y dificultosas desde el punto de vista medioambiental, o entrega seguridad de suministro. Asimismo, hay mineras que por su localización no pueden conectarse al sistema y funcionan con generadores que usan combustibles, lo que es un gran desafío logístico y un punto de desencuentro con comunidades aledañas por el transporte de este combustible. Es por eso que se han ido desarrollando en el país proyectos principalmente solares y eólicos que son específicos para las mineras.
-Pero muchas de estas ERNC son intermitentes, ¿cómo se compatibiliza con la necesidad del minero de operar las 24 horas?
-Varias cosas. En términos de costos, generar con carbón era mucho más barato que a través de tecnologías renovables no convencionales, sin embargo, hoy es paritario, es decir, casi no hay diferencias de precios entre producir energía de forma convencional versus las ERNC. Segundo, se ha avanzado en la estabilización del suministro eléctrico de las no convencionales y, en este último informe de EY, se abordan los desafíos y avances respecto el almacenamiento de la energía. De todas formas, en Chile hay algunos ejercicios -particularmente el de SunEdison y CAP- en que ha sido posible producir toda la energía que requiere un proyecto minero de gran escala. Efectivamente, todavía es un desafío el mantener esa estabilidad en la entrega de energía, pero lo que uno ha visto en poco tiempo es que el desarrollo tecnológico de las ERNC ha avanzado muchísimo, tanto en costos como en la disminución de barreras como la intermitencia.
-Si se supera la intermitencia y se considera que los costos son competitivos, ¿qué otros beneficios traería para una minera optar por proyectos ERNC?
-Desde el punto de vista de la sostenibilidad, la minera disminuye la huella de carbono. Los mineros han sido pioneros en transparentar su huella de carbono y proponer programas para disminuirla. Como sector han sido los primeros y, luego, otras industrias han seguido el ejemplo. También, proyectos mineros pueden vender bonos de carbono resultantes de sus proyectos de energía renovable. Pero, además, dentro de sus políticas de sostenibilidad y ser más amigables con el medioambiente, el que se abastezcan en mayor porción de fuentes ERNC cumple metas dentro de su política medioambiental, lo que es tendencia no sólo en este sector, sino que en todas las industrias.
-Empresas mineras como Antofagasta Minerals han optado por formar joint ventures con desarrolladores de ERNC para construir nuevas centrales. ¿Será ese el camino que seguirá el resto?
-Absolutamente, son un camino para el aumento de las ERNC. Hay varios proyectos hechos a través de joint ventures lo que, por el lado de la empresa de energía, hace mucho más viable la iniciativa porque facilita el acceso al crédito y se alcanzan acuerdos de venta de energía a largo plazo.
-¿Y en qué sería positivo para la empresa minera?
-Es win-win. Por el lado de la compañía energética, le asegura acceso al crédito y un contrato de suministro de largo plazo, mientras que para la minera también entrega seguridad y demuestras que no sólo ocupas energías renovables, sino que eres parte de una desarrolladora ERNC, favoreciendo sus indicadores medioambientales.
-Pero si las mineras venden commodities, ¿se le puede asignar un valor a su producto al optar por energías “más verdes”?
-Por el lado de su disminución de la huella de carbono, claro que sí. Hace cinco años el valor estaba dado en la transparencia y que todos midieran su huella de carbono, pero eso duró un momento. Ahora el desafío es la disminución de la huella de carbono y, claramente, un punto crítico para ello es la energía que ocupas como insumo para tus procesos. Puedes disminuir tu huella, por ejemplo, mejorando los vehículos que usas, pero su aporte es marginal al compararlo con la capacidad de disminución de hacer más limpio tu suministro eléctrico, colaborando así con las políticas generales para hacerse cargo del cambio climático.

La apuesta por el almacenamiento
El Índice de Atracción por País para las Energías Renovables (RECAI por su sigla en inglés), elaborado por EY, no sólo contiene el listado con las naciones de mayor potencial de las ERNC, sino que también incluye un tema clave para el crecimiento de esta tecnología: el almacenamiento, una de las fórmulas para combatir la variabilidad de, por ejemplo, el sol o el viento, lo que disminuye dramáticamente su factor de planta si se le compara con una central térmica, ya sea a carbón o gas. El documento sostiene que si bien el almacenamiento es aclamado como un medio para lograr mayor seguridad energética y, al mismo tiempo, aumentar la penetración de las ERNC, “lo que los inversionistas realmente quieren saber es cómo el almacenamiento puede entregar una utilidad sobre el capital invertido. La respuesta simple es que el almacenamiento está proporcionando nuevos servicios a los generadores de electricidad y consumidores, transformándose en nuevas fuentes de ingresos”.
Un ejemplo de esto, dicen, es la apuesta hecha por la californiana Tesla -reconocida por la fabricación de autos eléctricos-, que lanzó en mayo Tesla Energy, nueva unidad de negocio enfocada en la creación y comercialización de baterías para bajos consumos. Así, presentaron dos baterías: Powerwall y Powerpack, con la primera apuntando a hogares y la segunda a negocios, con una capacidad de 10 kWh y 100 kWh, respectivamente. Sin embargo, algunos analistas cuestionan que el anuncio se concentró en el almacenamiento y no en el costo de esta tecnología.
Aunque otros analistas del mercado, reseña el informe de EY, apuestan por una caída radical en las baterías, siguiendo una trayectoria similar a la vivida por los paneles solares. Actualmente una batería de ion-litio, por ejemplo, cuesta unos US$ 500-700/kWh, pero se calcula que disminuirá a US$ 200-300/kWh para el final de la década. El costo de las baterías de fluencia también se prevé que caiga casi a la mitad en 2020.

Fuentes: Qué Pasa Minería
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Fuente 3
Fuente 4
Fuente 5
Fuente 6