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28 de Julio, 2015

Directorios sostenibles

En el último tiempo han surgido una serie de estándares, buenas prácticas y guías para orientar a las compañías, tanto en el desarrollo de iniciativas de responsabilidad social y desarrollo sostenible, como en la implementación y comunicación de éstas.
Estas buenas prácticas de gobierno corporativo tienen sentido cuando entendemos que la sustentabilidad, desde un punto de vista empresarial, se refiere a la gestión tanto de los impactos como de los activos sociales y ambientales que determinan la creación de valor en el largo plazo. En ese sentido, la SVS acaba de impulsar la nueva norma 385, cuyo objetivo es fomentar la adopción y difusión de buenas prácticas de gobierno corporativo. Esta es una autoevaluación de carácter no obligatorio, en la cual las compañías declaran si han adoptado prácticas específicas. La norma introduce prácticas nuevas, sobre todo en materia de responsabilidad social y sostenibilidad. Para que las compañías puedan responder “sí” en la autoevaluación enfrentan principalmente 4 desafíos: en primer y segundo lugar, el diseño de esas políticas y procedimientos y la implementación. Adicionalmente, es necesario un monitoreo constante y hacerse responsables de su efectividad. Finalmente, está la necesidad de transparentar y comunicar la implementación y los impactos de esas políticas.
El cómo se desarrollen estas buenas prácticas no da lo mismo. Para cumplir con los estándares internacionales y las expectativas de los stakeholders, el diseño, implementación y medición de impacto de estas políticas deben considerar la participación de los grupos de interés. Esto requerirá procesos de consulta y participación.
Para entregar una autoevaluación satisfactoria se hace necesario que las compañías cuenten con apoyo técnico y de gestión, para así avanzar en implementación y seguimiento y lograr presentar un formulario con muchos “Sí” en marzo de 2016.

Fuente: Diario Estrategia