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4 de Agosto, 2015

"Reforma Laboral y directorio sindical", por Mauricio Peñaloza

Cuando el Gobierno envió la Reforma Laboral se discutió si se trataba de una reforma laboral o sindical, ya que la mayor parte de sus normas se referían a sindicatos y negociación colectiva. Después de medio año de discusión puedo concluir que la verdadera naturaleza de la reforma es fortalecer al directorio sindical, incluso en contra de la asamblea sindical. Al respecto, es importante señalar que los sindicatos son personas jurídicas distintas de sus socios y de los dirigentes que las lideran. En su estructura orgánica, el sindicato posee dos órganos principales: la asamblea de socios y el directorio.

Al igual que en otras personas jurídicas, las decisiones más importantes deben ser aprobadas por la asamblea, tales como la constitución del sindicato, la reforma de los estatutos, la disolución del sindicato y la huelga. El directorio es solo un mandatario que tiene por objeto la ejecución de las decisiones de la asamblea y la administración del sindicato.

Sin embargo, la Reforma Laboral concentra parte importante de su regulación en aumentar el poder del directorio. Por ejemplo, la reforma establece que aprobada la huelga por la asamblea, no podrá ser dejada sin efecto por esa misma asamblea, salvo que el directorio así lo decida. Es decir, la voluntad de tres personas prevalece sobre la voluntad de los socios, aunque todos ellos quieran aceptar la oferta de la empresa y deponer la huelga.

La norma actual del Código del Trabajo permite que los socios puedan reintegrarse individualmente a sus labores cumpliéndose ciertos plazos y condiciones. La reforma elimina el derecho a censurar a la comisión negociadora por parte de la asamblea, ante lo cual se rompe la responsabilidad del directorio ante la asamblea y pasa a ser el directorio sindical amo y señor de la negociación.

La norma actual del Código permite en cambio que 20% de los socios convoque a votación de censura de la comisión negociadora y a elección de nueva comisión. Espero que el Senado corrija, entre otros, estos errores de la reforma manteniendo el poder de los sindicatos en su órgano más importante, la asamblea de socios, y se establezca por lo menos un gobierno corporativo básico en los sindicatos: responsabilidad del directorio ante la asamblea.

Fuente: Diario Pulso