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14 de Agosto, 2015

"Directorios y políticas de sostenibilidad", por Alejandra Medina

En el último tiempo, surgieron una serie de estándares, buenas prácticas y guías para orientar a las compañías y sus gobiernos corporativos, tanto en el desarrollo de iniciativas de responsabilidad social y desarrollo sostenible como en su comunicación.

En el caso de las sociedades anónimas abiertas, la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) emitió en 2012 la Norma de Carácter General 341, cuyo objetivo era fomentar la adopción y difusión de buenas prácticas de gobierno corporativo, referidas a temas de funcionamiento interno, asesorías, auditoría, conflictos de interés, información a los accionistas, compensaciones a ejecutivos y control de riesgos.

La SVS desarrolló un proceso de evaluación de esta norma que tuvo como resultado la emisión de la NCG 385, en junio de este año. Además de precisar muchos de los aspectos de la norma 341, la nueva norma introduce prácticas nuevas, principalmente en materia de responsabilidad social y sostenibilidad, un aspecto de gran interés para las compañías mineras.

La nueva norma no obliga a las compañías a adoptar prácticas específicas, sino que requiere de parte de ellas que declaren si han desarrollado o no esa buena práctica y, si no lo han hecho, explicar por qué. Serán los inversionistas los que evaluarán la suficiencia de las razones de la compañía para no adoptar una práctica. Adicionalmente, la norma establece condiciones para que una buena práctica se considere como adoptada.

Estas condiciones elevan el estándar para declarar un “sí” en la autoevaluación, ya que imponen requisitos tanto de aprobación como de implementación y monitoreo. Para las compañías, el logro de un “sí” en el formulario a presentar a la SVS conlleva cuatro desafíos: el diseño de esas políticas y procedimientos; su implementación; monitorearlas, y hacerse responsables de su efectividad. Finalmente, la necesidad de transparentar y comunicar la implementación e impactos de esas políticas. El cómo se desarrollen estas buenas prácticas no da lo mismo.

Para cumplir con los estándares internacionales y expectativas de los stakeholders, el diseño, implementación y medición de impacto de estas políticas deben considerar la participación de los grupos de interés. Muchas compañías ya tienen camino avanzado, y requerirán organizar verificadores de cumplimiento para declarar una práctica como adoptada.

Las compañías que se encuentran en etapa de diseño o desarrollo requerirán más tiempo y apoyo técnico para avanzar en la implementación y seguimiento de las mismas, y lograr presentar un formulario con muchos “sí” en marzo de 2016.

Fuente: Revista Qué Pasa Minería