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26 de Febrero, 2016

Balance y perspectivas para la minería: Un camino con barreras por sortear

Un año difícil y de crisis para la industria debido a la caída en el precio de los commodities del sector de minerales y metales, es la principal conclusión que se reitera en el análisis de expertos a la hora de describir cómo fue 2015 para la minería.

A juicio de analistas consultados por MINERÍA CHILENA, lo anterior ocasionó como principales consecuencias el congelamiento de proyectos, recortes de presupuestos, renegociación de contratos y despidos de trabajadores, como parte de las principales medidas implementadas por las compañías para contener sus costos en un contexto de menores precios.

Dentro de su análisis, los especialistas también hacen mención a las características del escenario que envolvió al sector minero y los elementos que influenciaron el comportamiento del precio del cobre, al tiempo que proyectan el rol que jugará China como principal comprador del metal rojo y los precios que éste podría registrar durante 2016.

Según el subgerente de Estudios y Políticas Públicas de Banco Santander, Felipe Bravo, “la caída en el precio del cobre de casi 30% en 2015 es el efecto más significativo por lejos; un ajuste que no veíamos desde la crisis de 2009”. Comenta que detrás de esta cifra se pueden encontrar varias razones, entre las cuales destacan la menor expansión de la demanda por mineral, especialmente por parte del gigante asiático, sumada a una mayor oferta proveniente de la irrupción de nuevos yacimientos en países como Perú y Congo, entre otros.

En el factor de una demanda débil coincide Maritza Araneda, socia de Minería de KPMG Chile, quien al resumir lo sucedido en 2015 sostiene que “no se esperaba que la demanda bajara tan bruscamente”.

En una línea similar opina Daniel Joignant, socio de Deloitte, quien califica al ejercicio que acaba de finalizar como “un año de crisis”; un periodo que a su juicio significó que la industria tanto en Chile como en el mundo se viera en la necesidad de re-pensar su estrategia de negocio, “pasando desde un foco (quizás excesivo) en la producción a un escenario de racionalización de costos, búsqueda de sinergias, revisión de modelos operacionales, etc.”.

De acuerdo con María Javiera Contreras, socia líder de la Industria Minera de EY (ex Ernst & Young), todas las mineras sufrieron el impacto de la baja de los metales, aunque precisa que “obviamente el impacto es desigual, ya que depende de la fortaleza del balance de cada compañía y lo estresado que éste puede haber estado con financiamientos tomados en la época del súper-ciclo”. Añade que las señales más relevantes en ese sentido fueron “la suspensión de faenas (específicamente en el segmento de la pequeña y mediana minería), el congelamiento de proyectos, la baja inversión en exploración, la reducción de costos y, quizás el más doloroso, los despidos masivos”.

Razones tras el descenso

Al evaluar los aspectos que influenciaron el comportamiento del precio del cobre durante el último periodo, en que el factor China y su crecimiento debilitado fue la piedra angular, el economista de BCI Estudios, Antonio Moncado, explica que “a medida que el mercado recibía cifras cada vez peores en actividad de la economía china, la reacción inmediata era el retroceso en los niveles de cotización del mineral”.

A lo anterior suma un elemento adicional: “Previo a la clara intención de elevar las tasas de interés por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED), una parte importante del mercado buscaba los commodities como un activo de refugio. Posterior a la decisión de elevar las tasas por parte de la FED, muchos de esos flujos se dirigieron a economías desarrolladas, lo que hizo seguir observando niveles bajos en el precio del cobre”.

Al respecto, Maritza Araneda, de KPMG Chile, complementa “que al mantenerse el dólar alto las materias primas, como el cobre, son más caras para los que deseen invertir en este tipo de instrumentos y eso impacta en el precio”. Y además de lo ocurrido con el gigante asiático, para la experta, otro elemento que ha influenciado en el comportamiento del metal rojo fue “que las economías emergentes y desarrolladas no asumieron el consumo que dejó China”.

Costos y recortes

Dos medidas utilizadas por las compañías mineras para hacer frente al escenario de menores precios fueron la aplicación de planes de contención de costos y los recortes de producción, con el fin de influir en la oferta de mineral y estabilizar a las compañías.

Para los analistas, tales medidas fueron respuestas naturales a las condiciones de mercado y estuvieron bien orientadas. En ese sentido, destacan que en el caso de Chile se reaccionó como se esperaba.

“Dichas medidas van en la dirección correcta de reducir los cash cost de producción, particularmente en aquellas compañías que no mostraban índices de eficiencia saludables. Ayudarán a moderar los márgenes y a intentar favorecer menores pérdidas en la industria”, comenta Antonio Moncado, economista de BCI Estudios. Al respecto, Felipe Bravo, de Banco Santander, acota que “esto es clave, ya que durante la época de buenos precios las empresas optaron por maximizar la producción en desmedro de la productividad”.

Igual visión plantea María Javiera Contreras, de EY, quien reconoce que estas medidas “son lógicas, dada la situación actual, y que ante precios bajos hay faenas que no pueden sostener la misma producción de antes, y que para subsistir hasta el contra ciclo deben enfocarse en la productividad y eficiencia de costos”.

Sin embargo, advierte que “el problema de estas medidas es que pueden tener el efecto de dejar fuera de juego a algunas compañías para cuando suban los precios y exista una baja en el stock. Es ahí donde aquellos que pudieron seguir invirtiendo y se enfocaron en el crecimiento van a generar buenas utilidades”.

Según Daniel Joignant, de Deloitte, las decisiones que se tomaron son adecuadas en el contexto de repensar la industria del futuro. “La actual crisis presenta una tremenda oportunidad para forzar al sector a innovar en distintos aspectos. Sin ninguna duda, la industria como un todo saldrá fortalecida de esta crisis y será, por tanto, una mejor industria a futuro”, afirma.

Lo que viene para el cobre

Dos años de volatilidad y cotizaciones deprimidas son algunos factores que, a juicio de los expertos, trazarán la ruta que seguirá el mercado del cobre en el mediano plazo.

María Javiera Contreras, de EY, sugiere que “debemos prepararnos para dos años de inestabilidad y precios bajos. Dados los últimos movimientos del precio, nuestras proyecciones para el corto plazo se ajustaron levemente con un promedio de US$2,2 por libra y de US$2,3 por libra para 2016 y 2017 respectivamente”. Según la ejecutiva, las estimaciones más pesimistas rondan los US$2,10/lb, mientras las más optimistas se ubican en US$3,00/lb, y que la media en que más analistas coinciden es alrededor de US$2,5/lb. “En todo caso, en el largo plazo sí hay cierto consenso en que el precio de equilibrio estará en torno a los US$3 por libra”, añade.

Antonio Moncado, de BCI estudios, apuesta que el escenario “seguirá incidido por la situación de la actividad en China y por el ritmo de incremento de tasas de interés por parte de Estados Unidos”. Las previsiones de la entidad apuntan a un precio del cobre de US$2,3/lb hacia diciembre de 2016, con un promedio para el año algo por debajo de US$2,15/lb.

Quien también considera a China como un actor principal para proyectar el precio del metal rojo en el mediano plazo es la experta en commodities del banco canadiense Scotiabank, Patricia Mohr. La analista detalla que el consumo de cobre refinado del gigante asiático se incrementó en aproximadamente un 3% en 2015 y avanzará un 3,4% anual en 2016-2017.

A su juicio, “el equilibrio entre oferta y demanda de cobre debería comenzar a mejorar en 2017, con nuevos desarrollos de minas para comenzar a caer de nuevo en el período 2018-2020. Además, espero que los precios del cobre suban de nuevo a los US$3 por libra a fines de la década”.

Patricia Mohr pronostica una cotización de entre US$2,10 y US$2,15 la libra para fines de 2016 y de US$2,30/lb al término de 2017. Y consultada sobre cómo esto puede variar luego que el valor del cobre rompiera el piso de los US$2 la libra a mediados de enero, se limita a señalar que los próximos doce meses serán muy volátiles.

Felipe Bravo, de Banco Santander, concuerda con esta apreciación, estimando un valor promedio para el cobre de US$2,10 la libra, “aunque con episodios de gran volatilidad explicados por los ajustes en los mercados internacionales del metal rojo, como también por el desempeño de los mercados financieros”.

Puntualiza que “con el nuevo año se ha exacerbado una crisis de confianza sobre la economía china, que no sólo ha llevado a un ajuste en el precio de las acciones, sino que también caídas en los precios de las principales materias primas. Sin embargo, más allá del ruido de corto plazo, China decidió llevar a cabo un cambio en su estructura productiva, pasando de un crecimiento intensivo en bienes a otro basado en servicios. Evidentemente, esto impacta la demanda mundial no solo de cobre sino que de la mayoría de las materias primas. No obstante, aunque la demanda se contenga, los requerimientos seguirán siendo mucho mayores que años atrás”.

Si bien Maritza Araneda, de KPMG Chile, prevé cierto repunte del precio para la segunda mitad del presente ejercicio, con una cotización de US$2,18/lb hacia el término del año, no considera que se trate de una recuperación. “Pienso que a fines de 2017 e inicios de 2018 vamos a estar en un periodo de sobredemanda y ahí sí vamos a ver una mejora más fuerte. Los próximos dos años se vienen difíciles, pese a este breve repunte que deberíamos ver a fines de 2016, ya que no sería una recuperación total”, indica.

El comportamiento futuro de China también es considerado en el análisis de Daniel Joignant, de Deloitte, quien argumenta que el país asiático “dio a conocer su blueprint económico para 2016, el cual revela su entendimiento de que aspectos de manejo de deuda e inversión no son suficientes para potenciar su economía a futuro, lo cual implica que su actual modelo de desarrollo estaría llegando a su fin (no esperándose tampoco programas de estímulos económicos significativos)”.

Como resultado de lo anterior, el especialista señala que “el crecimiento y desarrollo económico en China se asemejaría más a una ‘L’ (caída y mantención) que a una ‘V’ (caída y ascenso). El amplio consenso es que China está teniendo un ‘aterrizaje suave’ en su crecimiento económico, proyectándose un dinamismo menor a un 7% para 2016 (el más bajo en 25 años). Dado que este país representa un 45% de la demanda mundial de cobre, no es esperable que el precio sea ‘ayudado’ por el factor de crecimiento de China”.

Fuente: Revista Minería Chilena