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28 de Febrero, 2016

Las reglas de oro para pedir un aumento de sueldo

Pedir un aumento de sueldo suele ser un tema complejo. Es más, pocos lo hacen: estadísticas recogidas por Hays, firma especializada en reclutamiento con presencia en 33 países, indican que casi el 97% de los trabajadores dependientes nunca piden una mejora salarial y el restante 3% se conforma con el reajuste de IPC y los bonos por desempeño.

El fenómeno se debe a que el trabajador espera que el empleador sea quien tome la iniciativa, tras observar y evaluar su esfuerzo y desempeño. Pero esto no siempre ocurre, y puede transcurrir mucho tiempo, incluso años, antes de hacer un ofrecimiento. Por eso, según los expertos hay ciertos factores que conviene tener en cuenta antes de decidirse a pedir un incremento salarial. La primera dice relación con el momento, pues hay dos épocas que se consideran más adecuadas: a principios y a finales de año.

“Ambos períodos se encuentran en un contexto de evaluación de presupuesto para el nuevo ejercicio, por lo que un aumento salarial puede considerarse entre los cambios para el año que viene”, dice Beatriz Funes, gerenta de Marketing y Comunicaciones de Hays Chile. Pero aclara: “Sin duda, lo anterior no asegura que el aumento de sueldo se realice. Sólo aumenta las probabilidades de que sí se considere la solicitud”.

En el caso del inicio de año, éste puede ser el mejor período, ya que es cuando -junto con revisar el presupuesto- las empresas evalúan los proyectos y desafíos futuros y eso puede ser provechoso a la hora de pedir el incremento.

El momento también es oportuno, porque siempre es óptimo destacar logros con la evidencia de datos duros, como sustento para la conversación que, inevitablemente, acompaña toda petición de ese tipo. Además, permite al trabajador enfocarse en el futuro, enfatizando el rol que puede cumplir en nuevos proyectos y planteando desafíos y metas.

“Todo esto es un gran potenciador a la hora de pedir un aumento de sueldo, dado que refleja tres comportamientos claves por parte del empleado: compromiso, motivación y proyección. Y el empleador siempre busca tener a una persona así en su empresa”, resalta Funes.

Entregar números

El contexto de la empresa es otro factor necesario a tener en cuenta. “Para pedir un aumento no sólo debes tener en consideración tus aportes, sino también las condiciones económicas de la compañía y las proyecciones de ésta a futuro”, explica Romina Aguilera, gerente de People Advisory Services de EY.

De hecho, nunca debe pedirse una mejora salarial bajo el argumento de tener más gastos, porque, por ejemplo, ahora el trabajador “tiene familia” o lleva muchos años en la empresa. Según Aguilera, ese es un camino errado, pues se interpreta como una petición y no como un paso para promover competencias profesionales.

“Frío como suena, la empresa es un negocio, de modo que lo que tiene que hacer la persona es demostrar que a la empresa le conviene tenerla en sus filas y que, por ello, tiene que invertir un poco más y no que debe hacerse cargo de sus necesidades por el simple hecho de ser su colaborador”, añade.

Para Bárbara Alvarez, jefa de Compensaciones y Control de Gestión del CDF, es importante que los colaboradores indaguen si la retribución corresponde a las responsabilidades del cargo. “Saneado ese tema, es relevante analizar en profundidad sus fortalezas, el valor que aportan a la organización y qué alternativas los hacen más competitivos como colaboradores. Es clave ser claros con las razones que motivan la conversación (logros importantes alcanzados, desarrollo de nuevos proyectos y/o nuevas responsabilidades) y presentar cómo se alinea todo esto con las necesidades del área, negocio o empresa”, detalla.

El entorno económico

Luego de un proceso de evaluación de desempeño es otro momento adecuado para solicitar un aumento de sueldo. Esto, suponiendo que, tras eso, el profesional contará con la información necesaria para abordar el tema y que se generará un feedback con el jefe que permitirá una mayor fluidez al momento de entablar la conversación-solicitud. Pero también hay que tener en cuenta el escenario económico en que se desenvuelven el país y la compañía.

Así, por ejemplo, en medio del actual ciclo de desaceleración de la economía nacional, “muchas empresas probablemente no consideraron un aumento en la nómina más allá del ajuste por IPC. Este suele ser un argumento suficiente para dar una respuesta negativa frente a un requerimiento de aumento de sueldo, además de otras medidas paliativas para atenuar los efectos de la desaceleración”, acota Alvarez.

La debilidad económica del país, sin embargo, que en principio es vista como un impedimento para pedir una mejora salarial, puede convertirse en una oportunidad. Funes asegura que la situación de crisis o estancamiento va de la mano con productividad. “La persona que sea productiva y realice su gestión en pro del negocio siempre será valorada y esta valoración puede traducirse en bonos por metas, desarrollo de carrera o aumento de sueldo”, comenta.

En opinión de los expertos, pedir un aumento de sueldo es un ejercicio que combina habilidades y resultados sobresalientes. Y si los resultados fueron destacados y sobrepasaron lo esperado en cuanto a ganancias o proyectos para la empresa, es factible negociar una mejora de la retribución económica, incluso en medio de una desaceleración como la actual.

Fuente: La Tercera