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28 de Marzo, 2016

Empresas evidencian mayor efecto de la reforma tributaria en sus resultados de 2015

La aplicación práctica de la reforma tributaria entró en tierra derecha para las empresas. Con los resultados del ejercicio 2015 -que se pagan en la operación renta que vienen abril próximo-, las compañías deberán pagar una tasa de 22,5% como impuesto a las ganancias, o de Primera Categoría, lo que supone un alza de un punto y medio respecto al impuesto que pagaron por sus resultados de 2014. Este mayor cobro forma parte del aumento gradual que trajo la reforma desde ese año y que llevará este tributo hasta la tasa de 27% en 2018.

En los resultados financieros que las empresas continúan entregando por estos días a la autoridad -cuyo plazo de ingreso a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS) vence el 30 de marzo-, varias de ellas hablan explícitamente de la mayor carga que les está significando esta alza impositiva. En estos balances se evidencian aumentos considerables en la glosa de "pago de impuesto a las ganancias".

Entre las decenas de compañías que ya habían entregado sus resultados hasta esta semana, por lo menos unas quince abordaban esta materia en el análisis razonado que acompañan junto a sus balances. Firmas de distintos sectores productivos -energía, retail , consumo, industria y construcción, entre otros- manifestaron abiertamente que detrás del aumento en la carga impositiva que se refleja este año en sus resultados está la mayor tasa como un aspecto relevante. Eso sí, también enumeran otros factores, como crecimientos en sus ventas y márgenes -y por lo tanto, una base imponible mayor-, variaciones impositivas en otros lugares de la región donde operan algunas de sus filiales, y las diferencias por variaciones relevantes en el tipo de cambio en países como Brasil, Argentina y Chile, por mencionar las causales más repetidas.

Los cambios que vienen

La reforma aprobada en septiembre de 2014 plantea un escalonamiento progresivo en el cobro del impuesto a las ganancias que pagan año a año todas las empresas. A partir de los resultados de 2014 se comenzaron a vivir los cambios, cuando la tasa pasó de 20% a 21% con retroactividad para todo el año; no obstante, el alza principal se comienza a sentir en la operación renta de este año, en que los beneficios a 2015 enfrentan la carga del 22,5%.

Este aumento continuará creciendo a razón de un punto y medio anualmente hasta 2018, cuando se alcance el 27% para las empresas que opten por el régimen definido como "parcialmente integrado", y hasta 25% para las que opten por la opción de "renta atribuida", en cuyo caso el porcentaje final se alcanzará un año antes, en 2017.

Jorge Vargas, socio de Tax & Legal de Deloitte, explica que la diferencia entre ambos regímenes está relacionada con el retiro de la utilidad que generan las empresas. En el caso de la "renta atribuida", la compañía llegará a pagar la tasa máxima de 25% a partir de 2017 y sus dueños pagarán el Impuesto Global Complementario que corresponde por la totalidad de esas utilidades, independiente de si las retiran o no. En el modo "parcialmente integrado", la empresa pagará 27% de impuesto a las ganancias a partir de 2018, y sus dueños solo pagarán el Impuesto Global Complementario por las utilidades que efectivamente retiren. Durante el segundo semestre de este año, las compañías deben dar aviso a la autoridad por cuál de los regímenes optarán.

La reforma en su totalidad, es decir, con las modificaciones introducidas también en impuestos como el de las bebidas alcohólicas, tabacos y el de contaminantes a vehículos motorizados, entre varios otros aspectos, contempla que el fisco eleve su recaudación en poco más del 3% del Producto Interno Bruto (PIB) del país, lo que en la práctica implicará la recolección de unos US$ 8 mil millones cuando la norma se encuentre plenamente vigente.

La socia de Consultoría Tributaria de EY Alicia Domínguez, opina que llegar a esta cifra dependerá del comportamiento que tenga la actividad económica. A menor crecimiento, sostiene, las compañías acusan caídas en sus resultados de última línea, lo que podría impactar la recaudación final. Agrega que para la totalidad de las compañías es inevitable que un alza de siete puntos porcentuales no tenga un efecto adverso en sus márgenes, lo que incidiría en sus inversiones y resultados futuros.

Reforma Tributaria

Fuente: El Mercurio