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20 de Junio, 2016

"El Gobierno no se hace cargo de efectos colaterales de la Reforma Laboral"


¿Qué tienen en común los trabajadores del BancoEstado con los funcionarios del Servicio de Registro Civil? Poder. En el primer caso, lograron un bono por término de conflicto que ascendió a $6,3 millones brutos para cada trabajador sindicalizado. A su vez, el servicio público le dobló la mano al Gobierno tras un paro nacional de 39 días.

Los dos ejemplos grafican la fuerza de los sindicatos cuando tienen real representatividad (es decir, con alto grado de afiliación) y están alineados con los trabajadores que representan. Es lo que el abogado Mauricio Peñaloza califica de "poder legítimo", la capacidad para negociar validada por las bases de trabajadores.

Hasta ahí, todo bien. Los problemas, explica el especialista laboral, suelen aparecer cuando los sindicatos no tienen representatividad y se les otorga poder de manera artificial. Es precisamente eso lo que propone la Reforma Laboral, dice Peñaloza. Y, para empeorar, el Estado, que es el impulsor de la iniciativa, ha asumido un doble estándar en la materia: por un lado, quiere fortalecer el rol sindical y, por otro, asume un discurso crítico cuando estos sindicatos son parte de estatales.

En el caso del BancoEstado, el Gobierno decidió remover de la presidencia a Guillermo Larraín, acción que fue reconocida por el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés. Respecto al Registro Civil, desde la Moneda no faltaron los llamados a "deponer la intransigencia" y aceptar la propuesta hecha por el Gobierno, además de las advertencias de que "mes que no se trabaja, no se paga".

Con 20 años de experiencia en estas materias, Peñaloza, socio de Human Capital de EY (ex Ernst& Young), cree que la aprobación de la Reforma Laboral traerá más conflictos al mundo del trabajo. Sencillamente, porque el foco de la propuesta está en entregar más poder a una de las partes que se enfrentarán en un proceso de negociación.

– Por sus comentarios, al parecer no le gusta la propuesta de Reforma Laboral…

– Hay temas formales y de fondo en la Reforma propuesta. Formalmente, lo que se modifica es el capítulo respecto a la negociación colectiva y algunos aspectos respecto al sindicato. Por lo tanto, ahí hay un tema de estructura y de las normas que se modifican, que son las normas de negociación colectiva y que cambian completamente el libro que regula la negociación colectiva en el Código del trabajo. Es indiscutible, por lo tanto, que el corazón de la Reforma tiene que ver con negociación colectiva y, por ende, es una reforma sindical. El tema de fondo, si uno lee las normas, ellas no regulan estos temas de hecho una de las críticas tiene que ver a lo mejor se podría haber aprovechado esta instancia para ver otras modificaciones, como la indemnización por años de servicios, las causales de terminación, flexibilizar los temas de jornada laboral, aprovechar la discusión para colocar en la mesa otros temas de materia laboral que no están. Por lo tanto, a mi juicio es indiscutible que esta es una reforma sindical.

– ¿Qué opina del fallo del Tribunal Constitucional?

– Creo que el fallo del Tribunal Constitucional fue un buen fallo, porque hizo un análisis sistemático de las normas constitucionales de esta reforma y estableció un marco regulatorio que hay que respetar. Y dentro de los principios que establece expresamente en su fallo está que la negociación colectiva es un derecho de los trabajadores y no de los sindicatos. Por lo tanto, eso queda absolutamente claro en el texto de la ley y en la interpretación del Tribunal Constitucional que es un tema fundamental para los trabajadores, que tienen el derecho a negociar colectivamente a través de vehículo legal que ellos decidan. Pueden a través de un sindicato, bienvenido. Si no quieren hacerlo a través de un sindicato sino de un grupo de negociación, bienvenido también.

– ¿Hay algún tópico o tema que usted le agregaría a la propuesta de reforma?

– En términos de discusión de fondo, yo hubiera preferido que no fuera necesario llegar al Tribunal Constitucional. Hubiera preferido que todo se solucionara directamente en la discusión parlamentaria del proyecto. Por lo tanto, encuentro que la intervención del Tribunal debiera quedar entregada para situaciones muy específicas, y ojalá la menor de las veces y que las discusiones previas de la ley estén alineadas con la Constitución y no se tenga que llegar al Tribunal Constitucional. No soy proclive a que cada discusión termine llegando al Tribunal Constitucional, por el contrario, que sean las menores que lleguen al Tribunal. Por tanto, no soy de la opinión que ojalá el Tribunal se hubiera metido en más materias respecto a eso. Lo que hizo el Tribunal fue resolver los cuatro grandes temas que le consultaron, entregó el fundamento jurídico para establecer la resolución que dictó. No me gustaría que se presentara más materias al tribunal cuando no sea de una discusión jurídica de base.

– Para resumir, ¿no le gusta la Reforma?

– La reforma a mí no me gusta. Trata de generar un poder artificial a los sindicatos que no se lo han ganado en su labor sindical. Los sindicatos que se han ganado una representatividad importante en la empresa, es legítimo en el fondo cuando van a huelga cuando negocian, es legítimo que ejerzan ese poder porque se lo han ganado, pero cuando la ley trata artificialmente de crear ese poder que no tiene, no estoy de acuerdo con eso.


Fuente: El Diario de Concepción